
Mí querido Ceronueve:
Hoy es un día muy especial para nosotras y para las personas que nos rodean y han compartido con nuestras almas, pues hoy es nuestro florecimiento.
Somos mejores personas, ¡lo sabemos!, cuánto hemos crecido en todos los aspectos y podemos darnos cuenta, ya que, el día de ayer hubo seres que prepararon la tierra para que nos pudieran cosechar de tal manera de ser las mejores.
Como toda semilla pasamos por temporadas hermosas que no queríamos que acabaran jamás o bellísimos días de sol que recordaban lo bello que es vivir. Aún así, de tratar de ver todo tan perfecto nos encontramos en temporales casi sin fin, pero que al final se asomaba un rayito de luz que nos ayudaba a salir adelante o ese agricultor que velaba para que nada nos pasara…
Comenzamos a ver nuestros cambios al observar que tallos nacían de nosotras y que eran bellos, ¡sí!, “los más bellos” decía nuestro agricultor orgulloso de nuestros pasos, pero veíamos con tristeza que a algunas de nosotras se las llevó el viento o el agua, aún así seguimos creciendo…
Al pasar el tiempo ya somos quienes estamos a punto de dar a nosotras los frutos tan codiciados y de buen sabor, pero es inevitable pensar que el destino marchitó o arrancó de nuestra querida plantación, a esas plantas que estuvieron alguna vez de semilla, son cosas inevitables aunque nuestro agricultor haya hecho lo posible para que no sucediera y lograr conservarlas con nosotras.
Sepan hoy que es difícil pensar como se han aproximado los cambios y las metas, pero a todos los agricultores que han sido una fortaleza para nosotras, confíen en los cuidados que nos han brindado porque seremos las plantas que crecerán y serán las mejores cada día, ya que, el terreno en el que crecimos ha sido el mejor.
Muchas gracias por todos estos años y los buenos momentos, en otra tierra no lograría estar mejor.
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